Crónica - Argentinos confirmó su gran momento al vencer a Racing 1-0 en Avellaneda y lograr su tercer tercera victoria consecutiva, que lo acerca al pelotón de arriba. Lo mereció porque en un partido intenso y con pocas llegadas, fue de los dos el que más buscó y el que tuvo las chances más claras. El único tanto llegó luego de una gran pared en velocidad entre Ortigoza, que volvió a ser el mejor de la cancha, y Pavlovich, que definió cruzado ante De Olivera, a los 32. Diez minutos más tarde, Ojeda - titular a último momento - le atajó un penal a Yacob. Si gana el pendiente con Newell´s el Bicho se pone a un partido del líder.
¿Y ahora cómo se hace? ¿Cómo se puede frenar tanto entusiasmo? Lo dijo Borghi, clarito, después del partido: este es un torneo tan parejo que cualquier que gane tres partidos seguidos parece perfilarse para pelear el campeonato. Bueno: Argentinos acaba de lograrlo.
Con el triunfo de esta noche contra Racing, en Avellaneda, el Bicho hilvanó el tercero consecutivo tras haber dejado en el camino ya a Vélez y Estudiantes en una misma semana, confirmando el gran momento que está atravesando, principalmente por su sólidez y por cómo se le vienen dando los resultados.
A decir verdad, no es que Argentinos se muestra como un gran equipo, como sí se los veía a Banfield o a Newell´s a esta altura del Apertura. Sin embargo, el de Boghi es un equipo resetado y que tiene una gran ventaja con respecto a muchos otros: sabe a lo que juega y cómo intentar hacerlo.
Claro que a veces con intentar no alcanza. Fue lo que le pasó de hecho en el primer tiempo con Racing. Se notó claramente cuando se fueron los dos al descanso que la búsqueda era diferente. Argentinos había tenido la pelota la mayor parte del tiempo y territorialmente había dominado en esa primera etapa. Le faltó lo que se le reprocha a veces al equipo: generación y pimienta arriba.
Aún asi, tuvo en los pies de Coria tras un enganche y un remate con rosca de zurda que De Olivera cacheteó al corner la más clara del primer tiempo. Porque más allá de un par de centros de Domínguez, el barullo de Sosa y los forcejeos de un Calderón que dio ventaja en lo físico (jugó con una contractura y tuvo que salir e el entretiempo), no tuvo claridad en ataque.
En el segundo, hasta el gol, esa situación no cambió. Y se agravó porque encima comenzó a perder la pelota porque, obligado, Racing se tuvo que adelatar y le peleó el partido desde la presencia de Yacob en la mitad. Sin situaciones tampoco Racing, aunque con cierta mejoría en el traslado, y avisando con un remate de media distancia de Lluy.
Ya con Hernández en cancha, tirado bien a la izquierda, y Pavlovich para sumar un punta que obligue, Argentinos fue encontrando por la izquierda su lugar predilecto para atajar. Una apilada del chileno terminó con Ayala tirando la pelota al corner. Un intento de Sosa obligó a una buena respuesta de De Olivera, junto al primer palo.
Y la tercera fue la vencida: enorme pared doble de Ortigoza y Pavlovich, que terminó con el volante central tirando el centro atrás para que Pavlovich se convierta en el goleador del equipo pese a haber sido suplentes en los últimos dos triunfos del equipo, sin gritarlo, por su pasado en la "Academia".
La frutilla del postre fue ver cómo Yacob desperdiciaba la única chance que tuvo Racing de empatar, con el penal que generó Ojeda por falta a Bieler y que el ex Unión atajó contra el palo derecho para confirmar que merece ser tenido en cuenta para el futuro.
Así, con más overol que zapatos de ballet, Argentinos justificó una victoria ajustada que confirma este buen momento. Sin sobrarle nada, con el tercer 1-0 consecutivo y la tranquilidad de haber finalizado otra vez con la valla invicta. Así, ganando, se ilusiona la gente. Tres al hilo. ¿Y ahora cómo se hace?
Fotografía: Para Pasión Paternal, Leila Rodríguez Pereira.
Pavlovich ya la cruzó y la pelota se va a meter: 1-0.
Coria lo encara y lo va a pasar a Roberto Ayala.
Caruzzo, Gentiletti y Sabia se abrazan en el festejo.
Hauche, encerrado entre la marca de Sabia y Mercier.
Esta fue la falta de Ojeda sobre Bieler. Después atajó.